Gabriela Martinez Celaya
Gabriela Martinez Celaya

Gabriela Martínez Celaya

Diseñadora Textil e Indumentaria – Productora de Moda

Siempre me gustó observar a la gente que transitaba en los centros comerciales.

Gabriela Martínez Celaya

Diseñadora Textil e Indumentaria – Productora de Moda

Siempre me gustó observar a la gente que transitaba en los centros comerciales.  Me creaba historias ficticias a cerca de sus vidas y a través de su apariencia, es decir su manera de vestir, la toma de decisión de levantarse y crear ese atuendo para asistir a dicho lugar, sentía que conocía una mínima parte de su persona.

En algún momento llegué a pensar que  mi carrera profesional se inclinaría hacia la sociología o tal vez psicología porque me fascinaba contemplar el comportamiento de las personas en escenarios comunes y corrientes, pero al profundizar en lo que realmente me interesaba llegue a la conclusión que no era su comportamiento en sí, si no su vestimenta y lo que comunicaban con ella.

Con el tiempo me fui relacionando con el termino moda y paulatinamente me cautivó la idea de convertirme en una de las personas que se dedican a crear y solucionar necesidades y deseos vestimentarios de manera funcional y la vez atractiva dentro de nuestra sociedad, o sea un Diseñador de Moda/ Indumentaria. Recuerdo que en mi primer año de secundaria mi mamá me preguntó si tenía idea de lo que quería estudiar cuando terminara el colegio; cabe destacar que siempre fui una niña muy activa en diferentes ámbitos, siempre impulsada por mi mamá, desde danza, pintura, declamación, natación, atletismo, gimnasia, piano, hasta un momentáneo interés por el ajedrez. En ese momento yo ya tenía investigado mas o menos el rol del diseñador  y estaba totalmente convencida que eso era lo que quería estudiar.

En mi adolescencia fui muy extravagante en mi forma de vestir, de esas que se cuelgan ¡hasta el molcajete! Me gustaba comprar accesorios únicos, diferentes e inusuales que me distinguieran quizás por cool o por disruptora de tendencias básicas. Hoy cuando veo mis fotos de pubertad me da gracia que salía así a la calle, pero creo que fué una etapa de búsqueda personal necesaria para encontrar mi estilo y dirigirme hacia donde quería ir como profesional. Mi carrera en diseño empezó en el CEDIM, ubicado en la ciudad de Monterrey. Fué ahí donde tuve mi primer acercamiento con lo que implicaba ser un diseñador en general, me dieron las mejores bases y herramientas en cuestión de conocimiento para posteriormente desarrollarme en la ciudad de Buenos Aires, Argentina como Diseñadora de Modas. Por cuestiones del destino, mejor llamado tsunami de Japón del 2011, me ví forzada a cambiar mi curso de verano que se llevaría a cabo en Asia y trasladarme  por dos semanas a la ciudad de Buenos Aires. Para no hacer el cuento largo: me robaron mi cartera con visa de Estados Unidos, tarjetas e identificaciones, perdí mi vuelo y en conjunto con mi familia decidimos que me quedaría dos meses de vacaciones para sacarle provecho a un nuevo vuelo de regreso vía México. Al termino de los dos meses  mi mamá me ofreció quedarme a hacer una carrera corta de dos años y sin pensarlo me arriesgué y me quedé sola, o más bien con pocos amigos en un país nuevo y casi desconocido. Empecé con mis clases de Producción de Moda impartidas en la Universidad de Palermo y cuando estaba por terminar con su totalidad conocí a Santiago, quien vino a interrumpir todos mis planes de volver a México. Se podría decir que por amor me quedé 4 años más en Buenos Aires, en los cuales terminé mi carrera en Diseño Textil e Indumentaria, graduándome con mi tesis titulada Diseños que estilizan: La figura femenina bajo los principios de percepción visual.En ella reuní mis conocimientos y habilidades visuales para crear una colección utilizando ilusiones ópticas para disminuir, aumentar y distraer el ojo de zonas corporales que comúnmente nos resultan incomodas puesto que no cumplen con los estándares de belleza impuestos en nuestro tiempo y sociedad. A partir de ello, me interesé en la singularidad y exclusividad de nuestros cuerpos, principalmente en el de las mujeres.

En el 2017, Santiago y yo emprendimos la aventura de venir e instalarnos en la Ciudad de México. Soy originaria de Nogales, Sonora, pero por más felicidad que me daba volver a mi país, me encontraba un poco aturdida en una ciudad catalogada como un monstruo en todos los aspectos en el que nunca había vivido y no tenía mucha idea de cómo empezar un negocio. Basándome en la investigación y el interés que despertó en mi el desarrollo de mi tesis, me animé a ofrecer mis servicios de Diseñadora con mi marca Martínez Celaya,para la creación de prendas exclusivas a medida, hechas y pensadas para un cuerpo femenino único e irrepetible.

El producto que resulta de las creaciones del diseño de moda, acompaña a las personas en todos los momentos de su vida, principalmente en aquellos que representan un logro o que marcan etapas importantes; se crean atuendos especiales para distintas celebraciones religiosas, para celebrar los quince años, se diseñan vestidos de uso exclusivo para el día de bodas, se recurre a la indumentaria cuando se logra un objetivo laboral y éste es premiado en público. Por esas y muchas otras razones me apasiona poderle ofrecer a mis clientas utensilios que les permitan descubrir su personalidad y manifestarse al mundo en ese día especial a través de su propio estilo y lograr trascender las tendencias con mis diseños.

Por azares del destino y mi vínculo con la comunidad argentina en México, conocí a Melina Soraire y Lorenzo Zetina, quienes me invitaron a participar en el lanzamiento oficial de este increíble proyecto, con el diseño del vestuario de Meli y su mamá Nora Possetti. Hoy me encuentro totalmente agradecida de que nuestros caminos se hayan cruzado y poder decir que contribuyo con un granito de arena al sueño que los fundadores de esta plataforma día a día comparten con su público.

“La moda es la mejor herramienta para ayudarnos a soñar.” – Giorgio Armani

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